El problema legal reside en que todo ocurrió en aguas internacionales, en una barca sin bandera, y con una víctima y unos sospechosos que son ciudadanos de otros países, lo que prácticamente cierra la puerta a que los hechos se juzguen en España
Detienen a un migrante por tirar a otro al mar, en un homicidio que puede quedar impune
El problema legal reside en que todo ocurrió en aguas internacionales, en una barca sin bandera, y con una víctima y unos sospechosos que son ciudadanos de otros países, lo que prácticamente cierra la puerta a que los hechos se juzguen en España

La Policía Nacional ha detenido por homicidio a un migrante al que se acusa de haber arrojado al mar a otro con el que discutió durante una travesía en una neumática desde el Sahara hasta Gran Canaria, hechos que podrían quedar impunes por falta de jurisdicción de los tribunales españoles.
De hecho, la Fiscalía de Extranjería de Las Palmas ha reconocido a EFE que tiene serias dudas de que pueda seguir adelante con esa acusación de homicidio, tanto contra el presunto autor de los hechos como contra el patrón de la embarcación, que también ha sido arrestado bajo el mismo cargo, por no volver a auxiliar a la víctima.
El problema legal, han explicado las fuentes, reside en que todo ocurrió en aguas internacionales, en una barca sin bandera, y con una víctima y unos sospechosos que son ciudadanos de otros países, lo que prácticamente cierra la puerta a que los hechos se juzguen en España.
Con carácter general, la Justicia española solo puede juzgar los delitos ocurridos en su territorio, incluidas sus aguas; a bordo de embarcaciones o aviones españoles; los cometidos por ciudadanos españoles en el extranjero si no han sido juzgados en el país donde ocurrieron; y aquellos en los que la víctima es española, pero en pocos casos (genocidio, desaparición forzada o terrorismo).
Luego hay una lista limitada de delitos en los que la ley atribuye a los jueces españoles competencia extraterritorial, entre los que figura el de favorecimiento de la inmigración irregular, cuando se entiende que el lugar adonde se dirigen los migrantes es España, aunque hayan sido rescatados en aguas internacionales.
Esa figura permite detener, procesar y encarcelar a los patrones de las pateras e, incluso, condenarlos por homicidio imprudente si alguno de los pasajeros de la embarcación muere de sed o se ahoga en un vuelco o un naufragio pues se entiende que esos hechos son consecuencia directa del hecho principal de pilotar la embarcación.
Sin embargo, han recalcado las fuentes, la jurisprudencia es clara y restringe la competencia de España sobre los delitos que ocurran en una patera a lo que esté directamente enlazado con el hecho inicial de fletar, organizar o patronear una patera hacia aguas españolas.
Es algo que la propia fiscal de Extranjería de Las Palmas, Teseida García, expuso en 2025 a la delegación del Parlamento Europeo que visitó Canarias para conocer sobre el terreno la crisis humanitaria que viven las islas con la constante llegada de cayucos.
La representante del Ministerio Público les confesó lo impotente que se sintió ante casos en los que no pudo hacer nada a pesar de tener testigos y pruebas de los hechos, como el de un niño arrojado al océano por otro compañero de la travesía para aligerar peso porque su neumática se desinflaba, o el de varias mujeres que habían denunciando agresiones sexuales ocurridas a bordo de un cayuco.
García animó a los parlamentarios a impulsar reformas legales si quieren que este tipo de delitos en aguas internacionales sean punibles.
El caso al que se refieren las dos últimas detenciones ocurrió a principios del pasado mes de mayo, a bordo de una neumática rescatada por Salvamento Marítimo al sur de Gran Canaria. Llegaron a tierra 62 personas.
El día 14, un saharaui que reside en Tenerife compareció ante la Policía para denunciar que su hermano iba a bordo de esa neumática y que varios de sus compañeros de travesía le habían contado que dos individuos lo arrojaron por la borda tras discutir con él. La víctima se llamaba Daha Mohemad Fadel Lehbib y tenía 35 años.
El comunicado difundido por la Policía dice que "el fallecimiento se produjo tras una discusión ocurrida a bordo entre la víctima y otra pareja de ocupantes" y que, "como consecuencia del altercado, el migrante cayó al mar, continuando la embarcación su trayecto sin que se realizara ninguna maniobra para auxiliarlo".
Se "provocó la caída de la víctima al mar", añade. Fuentes de la investigación y de la Fiscalía explican que optó por esa expresión porque los testigos no son unánimes: unos dicen que uno de los detenidos empujó adrede a la víctima al océano, otros dicen que hizo que se cayera al mar, pero no a propósito sino de forma imprudente.
En cualquier caso, añade la Policía, ni él ni el patrón de la neumática hicieron nada para salvarlo.














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